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Como fruto de la Revolución por la Vida, hoy Colombia tiene mayor capacidad para producir, transformar y comercializar sus alimentos

En estos cuatro años Colombia se ha convertido en un país más fuerte para producir, transformar y comercializar productos provenientes del campo. Ha dado un salto importante en materia de abastecimiento alimentario, empleo, así como exportaciones agroindustriales otorgamiento de créditos a pequeños y medianos productores.

Las cifras no mienten. El país alcanzó el mayor récord de producción agropecuaria y áreas sembradas con 41,7 millones de toneladas y 5,9 millones de hectáreas cultivadas, respectivamente, que representan un crecimiento de 51 puntos porcentuales desde 2011. Así, se avanza en la meta de convertir al país en una potencia agroalimentaria.

También se alcanzó un récord de abastecimiento alimentario en 2025, con 7,5 millones de toneladas que actualmente llegan a 32 centrales de abastos y que se traducen en mayor capacidad de producir, mover y llevar alimentos a la mesa de millones de connacionales.

Así mismo y como resultado de una Reforma Agraria, promovida por el Gobierno nacional y liderada por la ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Martha Carvajalino, las exportaciones de productos agropecuarios y agroindustriales alcanzaron la cifra de 15.317 millones de dólares, el mayor valor exportado en la historia, fortaleciendo capacidades y avanzando en medidas sanitarias que abren nuevas oportunidades.

Para la ministra Carvajalino, el comportamiento favorable de los alimentos evidencia la importancia estratégica del agro en la economía y en la estabilidad social del país. “Hoy el campo colombiano demuestra que producir alimentos también significa estabilidad económica, bienestar para las familias y seguridad alimentaria para el país. La Reforma Agraria y la Revolución por la Vida están fortaleciendo las capacidades productivas de los territorios rurales y consolidando al agro como uno de los grandes motores del desarrollo nacional”, afirmó.

De otro lado, a pesar de que el gobierno heredó una inflación de 25,57% en los precios de alimentos y bebidas no alcohólicas, de contar con una variabilidad climática importante, el aumento de costos de fertilizantes derivados del conflicto en el Estrecho de Ormuz y el aumento de los combustibles, se logró la disminución de 18,8 puntos porcentuales en estos 4 años, por lo cual la inflación se redujo a un dígito con 6,7% en este 2026.

El fruto de la Revolución por la Vida se ha visto reflejado también en el nivel de ocupación de campesinos y campesinas en las regiones con una tasa de empleo de 4,8 millones de personas en 2025, quienes creen en el valor de su trabajo y en la importancia de seguir construyendo país en la ruralidad.

Todos estos avances han sido posibles gracias a los recursos en créditos agropecuarios que ha colocado el Gobierno por $154 billones, más del doble frente al período 2014-2018, los cuales han priorizado a las y los productores de la agricultura campesina, familiar, étnica y comunitaria. A los que se suman las compras que realiza el Estado al campesinado para evitar que el producto se pierda. Así el Ministerio de Agricultura adquirió en 2025, 7.955 toneladas de papa y 2,1 millones de litros de leche. En 2026, compró 4 millones de huevos que beneficiaron a un total de 640.000 familias en estos dos años.

En el municipio de Salgar, Antioquia, Jhon Wilmar Velásquez, caficultor, y miembro de la Cooperativa Caficultores de Salgar, aseguró que “gracias a los créditos agropecuarios otorgados por Finagro, hemos podido invertirlo en renovaciones por siembra, fertilizantes. Estos créditos blandos con buenos plazos nos permiten continuar con la inversión en nuestras fincas porque potenciamos la producción. Así salimos adelante”.

Por su parte, Elizabeth Moros, agricultora, del municipio de Villanueva, Casanare, dijo que “con créditos del Gobierno a través de Finagro, hemos podido comprar maquinaria, lo que nos benefició porque pudimos aumentar la producción, hoy comercializamos más cacao y nos va mejor”.

Finalmente, a través de los proyectos integrales de desarrollo agropecuario, PIDAR se financiaron 225 iniciativas productivas a través de recursos por $110 billones que permiten que asociaciones campesinas y comunidades rurales acceder a maquinaria, infraestructura, asistencia técnica y a transformar sus productos y a fortalecer su comercialización, representado beneficios a 350.000 pequeños y medianos productores fortalecimiento comercial.

Así el campo crece, produce y genera ingresos que impulsan la economía rural en los cuatro puntos cardinales de la nación.

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