Reforma Agraria transforma el predio Mallorquín: tierra vinculada a estructuras paramilitares ahora será campesina

La tierra que durante años estuvo marcada por la sombra del paramilitarismo y el narcotráfico cambió de manos. La Agencia Nacional de Tierras —ANT— realizó la entrega material del predio Mallorquín, ubicado en Marsella, a más de 60 familias campesinas y cuatro asociaciones rurales que avanzaban en la ruta institucional de acceso a la tierra.
La entrega se realizó pocos días después de que la ANT adelantara el procedimiento de aprehensión material del inmueble, un predio de más de 437 hectáreas que hoy inicia una nueva etapa al servicio de la Reforma Agraria, la producción de alimentos y la dignidad campesina.
El predio Mallorquín tiene un profundo peso histórico para el Eje Cafetero. En este territorio se suscribió el denominado “Pacto de Mallorquín”, relacionado con estructuras paramilitares y sectores políticos y empresariales que buscaron consolidar un proyecto narcoparamilitar en la región. Por ello, esta entrega no representa únicamente un acto administrativo, sino una decisión territorial que transforma un símbolo de miedo y violencia en una oportunidad concreta para las comunidades rurales.
La entrega de Mallorquín llega además en un momento importante para el municipio de Marsella. En semanas recientes, algunos sectores intentaron posicionar la narrativa de que el Estado había abandonado a los trabajadores rurales bajo la premisa de que “no había tierras para los campesinos, pero sí para los indígenas”, utilizando políticamente la atención humanitaria y temporal brindada a la comunidad Jai Drua. Sin embargo, esta entrega desvirtúa categóricamente esas versiones y demuestra que la Reforma Agraria continúa avanzando para las comunidades campesinas del departamento.
Fernando González Lozano, representante de una de las asociaciones beneficiarias, señaló que este proceso abre una oportunidad real para víctimas del conflicto armado y familias rurales que durante años esperaron acceso a la tierra y posibilidades de reparación. “Hoy muchas familias empiezan a ver una esperanza real para reconstruir sus proyectos de vida y avanzar en sus procesos de reparación”, afirmó.
Para las familias beneficiarias, la entrega significa volver a creer en la tierra como proyecto de vida. Claudia María Molina, campesina beneficiaria, resumió el sentido de la jornada al afirmar que “hoy por fin se cumple nuestro sueño de tener tierra, un lugar donde sembrar alimentos y construir seguridad alimentaria para nuestras familias”.
La entrega de Mallorquín se suma a los recientes avances de la Reforma Agraria en Risaralda y el Eje Cafetero. Menos de una semana antes, en La Virginia, la ANT y otras entidades del Gobierno nacional realizaron la entrega de la Hacienda Miralindo, un predio también vinculado históricamente al narcotráfico y que hoy beneficia a asociaciones campesinas, víctimas del conflicto y mujeres rurales.
Óscar Martínez, coordinador de la Unidad de Gestión Territorial de la ANT en Risaralda, aseguró que “este predio, que durante años fue símbolo del paramilitarismo, hoy pasa a manos de comunidades campesinas del departamento. Va a hacer parte de la Reforma Agraria y permitirá impulsar el desarrollo agrícola y económico de Marsella”.
El funcionario explicó además que las familias beneficiarias se postularon formalmente ante la Agencia Nacional de Tierras y avanzaron conforme a los criterios establecidos por la entidad. También destacó que la entrega colectiva fortalece el impacto social del proceso, al beneficiar no solo a familias individuales, sino también a organizaciones campesinas que han construido tejido social, arraigo y proyectos productivos en el territorio.
“Desde hoy ustedes serán custodios de este predio. Aquí vamos a construir comunidad, fortalecer el trabajo colectivo y empezar a sembrar juntos”, expresó Martínez durante el acto de entrega.
En esa misma jornada se entregaron títulos para comunidades de Balboa y se anunciaron avances en Apía, Santa Rosa de Cabal, Quinchía y el departamento de Quindío, entre procesos de adjudicación, regularización, formalización y entrega de predios para proyectos sociales.
Por su parte, Omar Marín, delegado de la Consejería Presidencial para las Regiones, destacó la importancia de resignificar territorios históricamente marcados por la guerra. “Hoy estos lugares empiezan a convertirse en territorios de vida, de producción de alimentos y de paz, no solo para las comunidades campesinas, sino también para el municipio y para el país”, expresó.
Con la entrega del predio Mallorquín, Marsella queda inscrita en uno de los capítulos más simbólicos de la Reforma Agraria en Risaralda: allí donde antes se consolidaron poderes armados y economías ilegales, hoy el Estado entrega tierra para producir alimentos, reparar heridas y abrir nuevas oportunidades para el campesinado.
La tierra que antes sirvió al miedo hoy queda en manos de quienes la trabajan. En Marsella, la Reforma Agraria dejó de ser una promesa y empezó a materializarse en tierra, producción y soberanía alimentaria para las comunidades rurales.












