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Colombia da un paso histórico en el ordenamiento del territorio alrededor del agua con nueva Guía para proteger los acuíferos

Por primera vez, el país cuenta con una herramienta técnica nacional para identificar y proteger las zonas de recarga del agua subterránea, fortaleciendo la toma de decisiones sobre el uso del suelo y del subsuelo.

Colombia avanza de manera decidida en el ordenamiento del territorio alrededor del agua. El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible adoptó, a través de la Resolución 17 de 2026, la Guía para la Identificación de Zonas Potenciales de Recarga de Acuíferos, la primera herramienta metodológica que permite reconocer, proteger y gestionar el agua que se almacena bajo la superficie. Este documento se construyó con el apoyo del Servicio Geológico Colombiano (SGC) y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM).

“Tras décadas de rezago en la gestión del agua como nuestro bien más preciado del subsuelo, el Gobierno del presidente Petro lanza la primera Guía para la Identificación de Zonas Potenciales de Recarga de Acuíferos. Este es un avance en la protección del agua subterránea, usualmente invisible, pero esencial para la vida, los ecosistemas y la seguridad hídrica de millones de personas”, aseguró la ministra de Ambiente y Desarrollo Sostenible (e), Irene Vélez Torres.

La adopción de esta guía marca un hito en la gestión ambiental del país, al incorporar de forma explícita el agua subterránea como eje estratégico del ordenamiento territorial, la seguridad hídrica y la sostenibilidad ambiental.

Aunque desde la Ley 99 de 1993 las zonas de recarga de acuíferos son consideradas áreas de especial protección, Colombia no contaba hasta ahora con un método técnico unificado para identificarlas de manera sistemática en todo el territorio. Esta guía llena ese vacío y fortalece la planificación ambiental, el ordenamiento del suelo y del subsuelo, y la toma de decisiones informadas.

El agua subterránea es un pilar del ciclo hidrológico: regula los caudales de ríos y quebradas, sostiene humedales y ecosistemas, y constituye una reserva estratégica en épocas de sequía. Proteger las zonas donde se recarga es clave para garantizar la disponibilidad de agua hoy y en el futuro, especialmente frente a los impactos de la variabilidad y el cambio climático, y para asegurar la sostenibilidad ambiental y la seguridad hídrica de comunidades y territorios.

Con esta herramienta, las autoridades ambientales regionales, las entidades territoriales, los centros de investigación y otros actores disponen de un documento fundamental para diseñar e implementar medidas de manejo y protección específicas para la recarga de acuíferos. Esto permitirá asegurar la continuidad de servicios ecosistémicos vitales y avanzar hacia una gestión integral y sostenible del agua.

Un logro para la seguridad hídrica del país

La guía es el resultado de un trabajo articulado que integra conocimiento científico, información climática, análisis territorial y gestión ambiental. La metodología propuesta evalúa variables del suelo (coberturas de la tierra, relieve, tipos de suelo) y de la geología (litología e incidencia geoestructural), asignándoles pesos relativos según su influencia en la recarga, para generar mapas de potencial de recarga que pueden adaptarse a diferentes regiones del país.

Al respecto, Julio Fierro Morales, director general del Servicio Geológico Colombiano, enfatiza que “esta guía ofrece un método claro, replicable y validado que sirve como base técnica para proteger los acuíferos y sus zonas de recarga y reconoce las aguas subterráneas como parte fundamental del ciclo del agua. Hace parte de los avances en ordenar el territorio alrededor del agua y aporta al cuidado de la base natural del país y al bienestar de las comunidades”.

Por su parte, la directora del Ideam, Ghisliane Echeverry Prieto, destacó que desde esta entidad se aportó información climática, escenarios de cambio climático, coberturas de la tierra y conocimiento técnico fundamental para la construcción del documento.

La metodología fue validada en ejercicios piloto en regiones como la sabana de Bogotá, el Valle de Aburrá y varias cuencas estratégicas, confirmando su solidez técnica y su aplicabilidad en distintos contextos geográficos y climáticos.

Con esta herramienta, Colombia consolida una visión integral del recurso hídrico: no solo protege ríos, embalses y quebradas, sino que avanza en el cuidado estratégico del agua que no se ve, pero de la que depende la vida, la economía y el futuro del país.

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