Con una administración saliente de puertas abiertas y las sillas desocupadas de las personas designadas del Gobierno entrante para el empalme, la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, y el director de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), Juan Felipe Harman, iniciaron el proceso de entrega de su gestión al pueblo colombiano de forma transparente, como es su deber de servidores públicos.
Durante este Gobierno, el sector fortaleció las instituciones agrarias, aceleró la democratización del acceso a la tierra y consolidó herramientas para garantizar la producción de alimentos, la justicia agraria y el reconocimiento de los derechos del campesinado, las comunidades étnicas, las víctimas y los firmantes de paz.
La ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Martha Carvajalino, aseguró que el Gobierno entrega «la mayor apuesta por la democratización de la tierra, el fortalecimiento de la economía campesina, la protección de la producción de alimentos y el reconocimiento de quienes durante décadas sostuvieron el campo colombiano en el abandono», y destacó que el legado es «un sector más fuerte, con instituciones al servicio de la justicia agraria y del campesinado».
En ese sentido, la Agencia Nacional de Tierras amplió su presencia territorial con más de 29 oficinas en todo el país, lo que permitió incorporar 806.081 hectáreas al Fondo de Tierras, entregar 351.000 hectáreas a familias campesinas y comunidades étnicas y formalizar 2.284.306 hectáreas mediante cerca de 41.000 títulos de propiedad rural, beneficiando a más de 116.000 familias que hoy son propietarias legales de sus predios.
Sobre las entregas de tierras, el director de la Agencia Nacional de Tierras, Juan Felipe Harman, afirmó: «Ratificamos el destino de estos bienes rurales. Los compramos para la Reforma Agraria bajo un marco de total seguridad jurídica. Esto les da la tranquilidad a las campesinas y los campesinos de que el territorio es suyo y nadie puede sacarlos de allí o decir lo contrario».
Tierras recuperadas para el campesinado
La ANT también destrabó procesos relacionados con bienes administrados por la Sociedad de Activos Especiales (SAE) y el Fondo para la Reparación de las Víctimas (FRV). Como resultado, más de 550 predios, equivalentes a 109.000 hectáreas, que estuvieron en manos de estructuras del narcotráfico, el paramilitarismo, testaferros, políticos corruptos y ocupantes indebidos fueron recuperados para destinarlos a la Reforma Agraria.
Estas acciones se desarrollaron en departamentos como Antioquia, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Córdoba, Cesar, Huila, Magdalena, Valle del Cauca, Tolima y Cundinamarca, entre otros.
Adicionalmente, la Agencia resolvió procesos agrarios especiales que permanecían sin decisión desde hacía hasta cuatro décadas, alcanzando 1.015.482 hectáreas decididas sobre predios baldíos y privados. De estas, 267.669 hectáreas fueron declaradas baldíos de la Nación e incorporadas al Fondo Nacional de Tierras para su adjudicación a familias campesinas y comunidades étnicas.
Avances para comunidades étnicas
La gestión del sector también permitió avanzar en el reconocimiento de los derechos territoriales de los pueblos étnicos. Durante este Gobierno fueron constituidos 141 resguardos indígenas, ampliados otros 108 y titulados 98 consejos comunitarios afrodescendientes, además de la ampliación de otros cuatro, con lo que se reconocieron derechos sobre 1.457.393 hectáreas.
Más Zonas de Reserva Campesina y nacen los TECAM
Otro de los principales logros fue la constitución de 21 nuevas Zonas de Reserva Campesina, que abarcan 1.341.597 hectáreas, para llegar a un total de 28 en el país. Estas figuras fortalecen la economía campesina, contribuyen a frenar la concentración de la tierra y la deforestación, promueven la soberanía alimentaria y materializan el reconocimiento del campesinado como sujeto de especial protección constitucional.
A este avance se suma la creación de los primeros siete Territorios Campesinos Agroalimentarios (TECAM), con una extensión de 127.525 hectáreas, una figura que ordena el territorio desde la producción de alimentos, protege el ambiente y fortalece la inversión pública en favor de las comunidades rurales.
Sobre estos avances, la ministra Martha Carvajalino afirmó que «la Revolución por la Vida convirtió en políticas, inversiones y hechos concretos lo que durante años fueron promesas».
Organización campesina para consolidar la Reforma Agraria
El Gobierno nacional también impulsó la conformación de 676 Comités Municipales de Reforma Agraria (CMRA) en todo el país, espacios donde campesinos y comunidades étnicas participan en la definición de acciones para el acceso y la formalización de la tierra. La región Andina concentra 313 comités, seguida por la región Caribe con 182.
La mayor inversión en tierras de la historia
El sector Agricultura y Desarrollo Rural ejecutó la mayor inversión pública destinada al acceso y distribución de tierras en la historia de Colombia, con recursos cercanos a 8 billones de pesos, de los cuales alrededor de 5 billones fueron ejecutados durante 2024.
Esta inversión permitió acelerar el cumplimiento del Punto 1 del Acuerdo Final de Paz y fortalecer la restitución de derechos territoriales para campesinos, comunidades étnicas, víctimas y firmantes de paz.
Sembrando Vida: tierra para producir
La Reforma Agraria también avanzó hacia el fortalecimiento productivo mediante Sembrando Vida, programa que permitió financiar por primera vez proyectos productivos de hasta 2.000 millones de pesos para organizaciones beneficiarias de tierras.
Hasta la fecha se han apoyado más de 30 iniciativas, con inversiones cercanas a 18.000 millones de pesos, mientras más de 70 proyectos adicionales se encuentran en estructuración por un valor aproximado de 94.000 millones de pesos.
Al cierre de la jornada, el director de la Agencia Nacional de Tierras, Juan Felipe Harman, señaló: «Seguiremos acompañando el movimiento campesino en el propósito colectivo de hacer de Colombia una tierra mucho más justa, con una Reforma Agraria transformadora que ha sido histórica en la reivindicación de los derechos del campesinado. Sentamos las bases y estamos dispuestos a defender sus causas».
Con estos resultados, el sector Agricultura y Desarrollo Rural entrega un legado institucional fortalecido, una Reforma Agraria en marcha y miles de familias campesinas con acceso a la tierra, proyectos productivos y mayores garantías para contribuir a la soberanía alimentaria, la paz y el desarrollo rural de Colombia.

