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Más de 1.800 hectáreas recuperadas de manos del narcotráfico hoy pasan a comunidades campesinas del Valle del Cauca

Tras una jornada maratónica de recuperación de predios en Caicedonia, Sevilla y Bugalagrande, Valle del Cauca, la Agencia Nacional de Tierras —ANT—, bajo la dirección de Felipe Harman, logró retomar el control de más de 1.800 hectáreas en extinción de dominio para impulsar la Reforma Agraria y la producción del campo en la región.

La entidad evidenció que, en su mayoría, estos predios, que habían sido entregados por la SAE a la ANT, permanecían bajo tenencia irregular, por lo que procedió a recuperarlos y a ponerlos en manos de familias campesinas que ya realizaban una explotación adecuada, así como de una asociación de mujeres, una organización campesina y un consejo comunitario afro que llevaban años luchando por el derecho a la tierra.

“Con sorpresa nos hemos encontrado que estos predios en realidad seguían bajo el control de las personas contra las cuales se les extinguió el dominio. El día de hoy la Agencia toma bajo administración estos predios y los dispone para que familias campesinas puedan aprovecharlos a partir de ahora”, explicó Ana Jimena Bautista, directora de Gestión Jurídica de la ANT.

En Caicedonia, la ANT recuperó cinco predios que en conjunto suman cerca de 90 hectáreas, de las cuales 16 fueron entregadas a dos familias que desde hace años venían trabajando en la siembra de yuca, plátano y en la cría de animales como cerdos y gallinas. Cerca de 50 hectáreas quedaron en manos de la Asociación de Mujeres Campesinas Sembradoras de Paz, conformada por 120 núcleos familiares, principalmente madres cabeza de hogar, quienes podrán avanzar en la siembra de plátano, cultivos de pan coger y en la proyección de una planta procesadora para transformar sus productos.

Esta entrega representa, además, la oportunidad de aplicar los procesos de formación que las mujeres han adelantado con instituciones como el SENA, orientados a la agroindustrialización y al fortalecimiento del trabajo en el campo. “Listo, ya tenemos la tierra, pero ahora viene el reto más grande: ponerla a producir, porque produciendo es que los campesinos construimos la paz”, señaló Adiela Aguilar, representante de la asociación.

Tanto los terrenos de Caicedonia como las cerca de 800 hectáreas recuperadas en Sevilla estaban vinculados con Mario Astaiza Arias, alias “El Marciano”, socio de Javier Zuluaga, alias “Gordo Lindo”, jefe de las autodefensas del suroccidente del país. De estas, alrededor de 60 hectáreas quedaron a disposición del consejo comunitario afro de Guaduas, que podrá continuar con la explotación de cultivos de cítricos en el territorio.

En Bugalagrande, la ANT retomó el control de más de 1.000 hectáreas que pertenecieron a Henry Loaiza, alias “El Alacrán”, integrante del Cartel de Cali, quien estuvo a cargo del aparato militar de esta organización y de actividades relacionadas con el narcotráfico.

Hoy, estas tierras, antes ligadas a economías ilegales, toman un nuevo rumbo al quedar en manos de una asociación campesina y de tres familias a las que se les verificó un uso adecuado de los predios.

“Ha sido una entrega muy emotiva para mí, porque hoy vivo con mis tres hijos y mi esposo en el predio que nos adjudicaron. Los cinco trabajamos la tierra y dependemos de ella”, expresó Francy Bedoya, campesina que desde hace diez años habita el sector, donde produce derivados lácteos como queso y yogur, además de comercializar huevos y carne de cerdo.

Con estas acciones, la Agencia Nacional de Tierras da cumplimiento al mandato del Gobierno nacional de poner la tierra en manos campesinas, con el propósito de que deje de ser improductiva y contribuya a la seguridad alimentaria y al desarrollo del país, especialmente de las comunidades rurales.

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