El territorio como fuente de desarrollo y paz fue la impronta que dejó Colombia luego de la presentación del informe de la FAO: “La situación de la tierra y la gobernanza de la tierra”, en el cual el organismo internacional pone de relieve el lento avance en la tenencia segura de la tierra.
El informe presentado por Máximo Torero, Economista Jefe de la FAO, enfatizó que aunque se han logrado avances en tenencia y gobernanza de la tierra en los últimos 20 años, solo el 35% de las tierras del mundo cuenta con documentación formal sobre la propiedad, la tenencia y los derechos del uso. 23% de personas adultas () se sienten inseguras en su derecho de tenencia y persisten altos niveles de concentración de la tierra y brechas de género que limitan el desarrollo inclusivo, lo que genera una de las formas más perjudiciales de desigualdad que se paga con menos productividad, una resiliencia más débil y una peor nutrición.
La ministra de Agricultura y Desarrollo Rural, Martha Carvajalino, anotó que en Colombia la concentración, el despojo y la informalidad agraria fueron la base del conflicto armado por lo que redistribuir tierra no es solo una decisión productiva; es una decisión democrática. Es ampliar la ciudadanía rural, reducir tensiones históricas y garantizar estabilidad duradera.
“Colombia lleva 100 años intentando redistribuir la tierra. Sin embargo, la tierra en Colombia se concentra. Esto quiere decir que no se trata solo de leyes y de normas, se trata de la decisión del pueblo colombiano y del gobierno colombiano, y sin duda lo que estamos haciendo aquí es llamar a los estados a hacer la reforma agraria. Y empezamos a hacer la reforma porque fue el movimiento agrario el que lo dijo, el que le dio el mandato al Gobierno de hacerla y llevamos tres años y medio, pero esta reforma, como la de muchos lugares en el mundo, requieren tiempo, recursos y decisión”, anotó.
En la plenaria se enfatizó que la concentración de la tierra requiere de la concertación en lo fundamental, es decir que el movimiento agrario y popular sea el que empuje la reforma agraria y que no esté sujeto solo a la decisión de un gobierno.
Además se instó en que el mandato de las organizaciones, y su declaración presentada al día de hoy, es y debe ser la ruta de acción de la ICARRD+20 por lo que se convocó a los estados a reconocerla y asumirla.
La ministra Carvajalino concluyó afirmando “Por eso hemos llamado a esta conferencia Tierra para Comer, Tierra para Trabajar y Tierra para la Vida, porque con esa apuesta, con esa forma de combatir el hambre y la pobreza podemos hacer justicia y devolverle a los excluidos, a los sin tierra, a quienes se les despojó, la posibilidad de reconstruir los territorios de la vida, la posibilidad de la humanidad en manos de quienes trabajan la tierra y alimentan al mundo. En ICARRD +20 podemos construir un gran consenso por la vida, por la tierra, por ustedes”.

