Más que una vitrina para exhibir artesanías, la Feria Artesanal y Cultural del Caribe Colombiano de la Universidad del Magdalena, se ha consolidado como una estrategia de desarrollo para las comunidades de la región norte de Colombia. En sus cinco primeras ediciones ha beneficiado a 16.234 artesanos, 16.734 familias y 262 comunidades de la región, al tiempo que las ventas pasaron de $73.128.800 en 2021 a $285.000.000 en la quinta versión, reflejando un crecimiento cercano al 290 % en su impacto económico.
La evolución también se evidencia en la participación. Mientras la primera edición reunió a 63 artesanos de 30 comunidades, la más reciente convocó a 150 artesanos pertenecientes a 81 comunidades, consolidando un espacio donde convergen representantes de todos los departamentos del Caribe colombiano para fortalecer sus economías, preservar los oficios tradicionales y estrechar vínculos con la academia.
Las cifras muestran que la feria ha crecido mucho más allá de su capacidad de convocatoria.
En cinco años, el número de comunidades participantes aumentó un 170 %, al pasar de 30 a 81, mientras que las familias beneficiadas crecieron de 800 a 6.500, un incremento superior al 700 %. Paralelamente, el número de artesanos vinculados pasó de 63 a 150, lo que demuestra la consolidación de este escenario como una plataforma para el fortalecimiento del sector artesanal.
Pero detrás de esos indicadores existe un proceso de transformación social que la Alma Mater ha construido junto a las comunidades. «La feria no solamente es un espacio de venta o de comercialización; es un espacio donde las comunidades llegan al campus para interactuar, dialogar y articularse con la academia. Es un gran laboratorio que nos permite entender cómo se manifiesta el territorio desde sus expresiones culturales», afirmó Ibeth Rocío Noriega Herazo, directora de Proyección Cultural.
La primera edición, realizada en 2021, representó un alivio económico para numerosas familias que venían de enfrentar las dificultades generadas por la pandemia. Desde entonces, el impacto ha trascendido las ventas.
Según la directora, los artesanos han fortalecido sus capacidades comerciales, mejorado la atención al cliente, formalizado asociaciones y diversificado su oferta de productos, además de acceder posteriormente a otros escenarios nacionales.
“Uno de esos casos es el de Kelly, artesana de Guacamayal, quien pasó de atender con timidez a los visitantes en las primeras versiones a participar hoy en ferias nacionales y promover activamente sus creaciones ante turistas y compradores”, revela Noriega, quien considera que ese crecimiento demuestra que la feria “también fortalece la confianza y el reconocimiento del valor del trabajo artesanal”.
Otro de los elementos que explica el impacto de esta iniciativa es que combina la comercialización con una agenda académica permanente. Durante cada versión, los artesanos reciben formación en marketing, fotografía de producto, derechos de autor, patrimonio y fortalecimiento organizacional, convirtiendo la feria en un espacio de aprendizaje que trasciende los días del evento.
Priorizando lo ancestral
Uno de los aspectos que distingue a Caribe Artesanal, es el riguroso proceso de selección de los participantes. La curaduría se realiza en articulación con Artesanías de Colombia, entidad que durante todo el año acompaña y caracteriza a las comunidades artesanales en los diferentes departamentos del país, permitiendo identificar los procesos más representativos y garantizar una muestra diversa de las expresiones culturales del Caribe.
La selección busca mantener un equilibrio entre los territorios, las técnicas y los tipos de productos, de manera que los visitantes encuentren una amplia representación de la riqueza artesanal de la región. Más que reunir un gran número de expositores, el propósito es ofrecer una muestra que refleje la diversidad de oficios, materiales, colores y tradiciones que caracterizan al Caribe colombiano.
Uno de los criterios fundamentales es que quienes ocupan los estands sean los propios artesanos y no intermediarios o comercializadores. Además, las piezas deben ser elaboradas con materias primas propias de los territorios y responder a prácticas tradicionales transmitidas de generación en generación. «Aquí no vas a encontrar comercializadores ni artesanías hechas con materiales plásticos; la artesanía que encuentras es netamente elaborada por manos de artesanos, campesinos, pescadores y comunidades indígenas del Caribe colombiano», explicó la coordinadora de la feria.
Cada estand también identifica la comunidad o asociación de origen de las artesanías, permitiendo que los visitantes conozcan quiénes están detrás de cada creación y comprendan que, con cada compra, apoyan directamente a organizaciones comunitarias que preservan el patrimonio cultural del Caribe colombiano.
Para la sexta edición, denominada ‘Hilar el alma, tallar la memoria’, que se realizará desde este jueves 27 al 30 de agosto, la Universidad espera reunir más de 120 artesanos y fortalecer las alianzas institucionales que han permitido ampliar el alcance de la feria. Además de la muestra comercial, el evento incluirá demostraciones de oficios tradicionales, talleres y espacios académicos que seguirán promoviendo el intercambio de saberes entre las comunidades y la academia.
Con esta nueva edición, la Institución a través de su plan de gobierno 2024-2028 “UNIMAGDALENA más Inclusión, más Innovación y más Compromiso” que lidera el rector Pablo Vera Salazar, busca seguir ampliando ese impacto que, durante cinco años, ha tejido oportunidades para las comunidades artesanales del Caribe.
Los datos lo respaldan, y demuestran que la feria se ha convertido en mucho más que un espacio de comercialización: es una apuesta por la dignificación del trabajo artesanal, la preservación del patrimonio cultural y el fortalecimiento de las economías locales. Porque detrás de cada mochila, sombrero, talla o pieza de alfarería no solo hay una artesanía; hay una historia, una tradición y una comunidad que encuentra en este escenario una oportunidad para seguir construyendo su futuro.

